¿Se acerca el fin del E3?
Y suma y sigue. Desgraciadamente, esta vez no ha habido ni una sola alabanza a tan magna reunión, ni siquiera las conferencias más importantes (Sony, Nintendo y Microsoft se entiende) han conseguido mantener la tensión si dejamos de lado los grandes anuncios como la aparición de FFXIII para Xbox 360 y poco más. Todas, eso sí, centraron gran parte de su tiempo en precisar lo grandes que eran, lo que habían vendido y la felicidad que acompañaría a todos aquellos que siguieran adquiriendo sus productos compulsivamente.
¿Pero qué productos? puede pensar el jugador tradicional que siguió los media briefings, y es que si bien la cantidad de títulos destinados a este tipo de jugadores sigue siendo envidiable, no se potenció todo lo esperado su aparición en las conferencias las cuales buscaron dar la imagen de expansión y de aceptación de todo tipo de público que inició Nintendo con Wii y que este año ha focalizado al cien por cien.
Porque esa es otra, las compañías saben qué tipo de prensa atrae el E3 y la imagen que se va a dar al público en general alejado de los videojuegos debe ser directa y clara, deben optar por conquistar el mayor número de consumidores y a eso se dirige el objetivo, el cual parece estar volviéndose primordial. No se trata de un rechazo repentino al suculento mercado de los jugadores tradicionales, se trata de buscar otras vías ya que de todos modos, este público seguirá informado puntualmente de todas las novedades que le interese, existan o no las conferencias.
El E3 está cambiando y se está adaptando a las nuevas fluctuaciones del mercado, pero el problema es que no sabe dónde situarse, no sabe hacia dónde debe evolucionar. De repente aparece un nuevo tipo de público, un nuevo tipo de cliente que siempre había estado ahí pero que ahora lo está de forma activa, un consumidor que se siente atraído por otro tipo de estímulos y goza de otro tipo de prioridades y las compañías se lanzan a ese mar de oportunidades sin encontrar un equilibrio satisfactorio, obviando los juegos y haciendo ver que, de un día a otro, ellas también disfrutan de forma extensa de otras prioridades.
¿Desembocará todo esto en el fin del E3? Sin ningún tipo de duda no, pero en el caso de que fuera así las ferias siguen existiendo (el Tokyo Game Show sin ir más lejos) y otro tipo de ofertas que interesan más al sector hardcore van a seguir estando ahí. Lo que ha cambiado es la forma de aprovechar la feria como señaló Shigeru Miyamoto hace escasos días, al afirmar que el E3 ya no es el tipo de evento en el que Nintendo anunciará los juegos más importantes destinados a un público más veterano. De modo que el sentido de la feria mantiene sus bases pero está cambiando en la forma algo que sin duda decepcionará a muchos pero que no tiene porqué ser perjudicial.
La espectacularidad está en receso, las compañías se sienten decepcionadas y la prensa muestra sólo una brizna del entusiasmo que caracterizaba otras entregas. Esto no va a perjudicar a ningún tipo de consumidor pero es curioso ver cómo la expansión de mercado que están sufriendo los videjuegos es una realidad que se refleja en todas las facetas. Esa misma realidad va cambiando, y poco a poco se van poniendo en orden las prioridades. ¿Se replanteará todo esto para el E3 de 2009? Quién sabe…
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